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Untitulado VII

No puedo velar de punto fijo una luz que baila.

Son cuatro de tres mis momentos y un fuego,

te digo que has soportado este ritmo por mucho tiempo.


Son los prados, el musgo, la alcoba y el reloj

marcan el zumbido desde donde se oprimen

millones de cerebros que gozan del tiempo muerto

de la flamante quemadura que rasga la mejilla:

no te sonrojes niña, has de ver como es una vergüenza.


Días muertos nacen denuevo,

días que yacen entre sus deudos y fieles.

Días que agotan lo inagotable,

días que mastico y digiero con angustia.

Días danzantes como las noches de verano crecen,

días en que escuché Led Zeppeling.


Son los pastos, la humedad, el dormitorio y el celular

el ruido se hace molesto en mi cabeza,

la gente disfruta su momento.

Días castos nacen denuevo,

días que preferiría dormir

días que por más que intento no siento.

                                                                                                                    Barto Roquentin.

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